Notebook Desmontable: Bloom Laptop


Un joven estudiante de la prolífica universidad de Stanford puede poner patas arriba la industria de los ordenadores gracias a un nuevo portátil creado por su grupo de investigación. Se trata del Bloom Laptop, y pasaría sin pena ni gloria de no contar con una característica que lo hace muy especial: se desmonta en menos de 30 segundos. No nos estamos refiriendo a ningún tipo de tuneado o adaptación; el éxito de este portátil reside en que puede reducirse a las piezas que lo componen en medio minuto, siendo todo un paradigma de cara al reciclaje. El trabajo del equipo, liderado por el joven Aaron Engel-Hall, ha sido galardonado con el premio al mejor proyecto en un certamen organizado por Autodesk, y tiene todos los boletos para marcar tendencia en un mercado cada vez más sensible al deterioro del medio ambiente.
Las implicaciones del Bloom Laptop no son pocas; este ordenador sigue una filosofía visceralmente opuesta a la mantenida por el grueso de fabricantes, que persiguen blindar sus equipos con cada vez menos tornillos para evitar que el propio usuario los abra y modifique sus entrañas. Es éste, precisamente, otro de los puntos fuertes del producto de los universitarios: puede ser personalizado a voluntad y sin tocar un solo destornillador. Pero comentábamos que el proyecto ha sido galardonado por las facilidades que aporta a la hora de reciclar los ordenadores, un asunto espinoso donde los haya en las economías acomodadas. Un informe de Greenpeace desveló que hasta un tercio de los ordenadores se apilan en trasteros o garajes y aquellos que acaban en la basura son incinerados o bien exportados a Asia, a centros que nuestras conciencias no tolerarían y donde niños son empleados como mano de obra en régimen de explotación, manejando, además, componentes muy perjudiciales para la salud.
Pero el invento de los de Stanford, apoyado también por la universidad finlandesa de Aalto, va más allá del simple diseño del hardware: han incorporado en el ordenador sobres prefranqueados con la dirección de los puntos de reciclaje más cercanos, de forma que el propio usuario pueda remitir las partes que necesiten ser tratadas en centros especiales, quedando la carcasa de plástico que el propio usuario podrá depositar en un contenedor para envases. El open source llevado al ámbito del hardware. El propietario del portátil pasa a ser su configurador y sin la ayuda de ninguna herramienta. La idea no es nueva, y de hecho, va en la línea del Manifiesto por el derecho a reparar dispositivos, liderado por el fundador de iFixit, y que sigue una máxima: reparar es más ecológico que reciclar. Traslade esta filosofía al mundo de los ordenadores y comprobará cómo el planteamiento de Bloom Laptop tiene mucho sentido: un ordenador escalable que nos pueda servir durante varios años sin tener que remplazarlo.






Fuente: elconfidencial.es

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